No nos podemos resistir a la hora de emitir juicios sobre los demás, pero ¿para qué lo hacemos?, ¿será para aumentar nuestra pobre
autoestima? o ¿será nuestro ego que nos antepone y nos hace sentirnos superiores
al criticado?
Me pregunto si seríamos capaces de desarrollar un
diálogo más justo a la hora de emitir juicios, si seríamos capaces de pararnos
un momento y pensar: “no conozco suficientemente a la persona”, “no sé que le
ha pasado en su vida”, “no sé que le ha llevado a tener ese comportamiento”. El
resultado es que no sabemos, no
tenemos toda la información necesaria para emitir un juicio, ¿te parece justo opinar
sobre algo que no sabes?
Cuando estoy emitiendo un juicio negativo sobre
alguien, en ese momento hay algo que inevitablemente me separa de él; aunque
eso no me hace ser mejor que el
otro, puesto que solo es mi personal interpretación
sobre él, es mi desconocimiento, mi falta de humildad, de empatía, de
respeto …
A veces nos dejamos llevar en una conversación, sale
el nombre de alguien y oímos como lo destrozan semánticamente, y ¿que hacemos?,
¡nada!, les seguimos el royo, luego nos justificamos interiormente, ¡yo no dije nada!…
Te propongo que empieces a cambiar esos pensamientos
y abras la mente a otro tipo de conductas, más desde “tender puentes”, dejando
de sentirnos superiores, simplemente ser un poco más “humanos”, más empáticos.
A fin de cuentas ¿qué te aporta?. Estar demasiado en el otro es dejar de estar
en nosotros, en lo que pensamos, sentimos y hacemos, ¿qué te está pasando si tu
prioridad es el otro? Querido lector/a eso que tanto te molesta en el otro
también lo tienes tú, si te paras y piensas también en algún momento lo has
sacado.
Te invito a que toda esa energía desperdiciada en la crítica que no resuelve nada, te la dediques a ti, a poner foco en ti; y cuando observes
que estás juzgando, párate un momento y pregúntate ¿qué es lo que estoy
haciendo?, ¿qué me aporta bueno a mi vida?, ¿me acerca o me aleja de las
personas?
Detrás de la crítica y el juzgar a otros ¿qué hay?,
¿te lo has preguntado alguna vez?, a mi
se me ocurre que: a veces hay mucho
dolor, nos tomamos las cosas de manera muy personal, nos ponemos a la
defensiva y nos alivia criticar al otro “no tiene ni idea”, “esté no se entera”… ¿a qué personas vemos
reflejadas en eso que tanto criticamos?, ¿por qué determinados comportamientos
nos rechinan tanto?, ¿a quien nos recuerdan?, ¿dónde lo hemos visto antes? Aquí
podrían estar las claves.
En colación a lo que estamos comentando, me gustaría
compartir con vosotros un caso que tuve en una de mis sesiones de coaching. Un
cliente me decía sobre su hijo: “Es muy mal estudiante”, “ya no se que hacer
con él”, “es muy vago”, “con todo lo que
le damos y no sabe valorarlo”, “si yo hubiera tenido las mismas oportunidades
sería alguien en la vida”. ¡Fijaros que
cantidad de juicios negativos!. A lo largo del proceso de Coaching, el cliente se dio
cuenta, de que él se veía reflejado en su hijo. Su hijo estaba percibiendo ese rechazo
hacia él, haciendo que su conducta fuera más resistente a todo lo que él le
decía. El cliente aprendió a comunicarse de una manera diferente con su hijo, a ser más cariñoso, comunicativo y a alimentarse de juicios positivos hacia él. La respuesta fue sorprendente, el niño mejoró notablemente en los
estudios.
Tanto si la persona te importa como si no, enjuiciar
y criticar solo te llevará a malgastar miserablemente tu tiempo, seguro que
encuentras otros temas de conversación más ecológicos e interesantes para tu
aprendizaje. Si somos capaces de cambiar esa critica negativa por “todos
aprendemos de todos”, ¿crees que tu vida sería un poco más rica?
Espero que cuando empieces nuevamente a
criticar/enjuiciar puedas pararte y reflexionar viendo un poco más allá. Si
ves algo, genial, ¡trabájalo!, te hará ser más consciente de tu realidad y de
tus áreas de mejora.
Como siempre, daros las gracias por escucharme a
través de este blog, mi intención compartir y aprender también de vosotros, por
favor, me encantarán vuestros comentarios.