DUALIDAD, las dos caras de la moneda
Tendemos
a hacer afirmaciones como que la autonomía, la perseverancia, la humildad, la
confianza, entre otros, son valores en alza que es necesario cultivar,
transmitir y practicar en casa con nuestros hijos, en nuestros trabajos, con
nuestras amistades, aunque yo me hago una pregunta: ¿Qué pasa con la otra cara
de la moneda?
En el caso de la autonomía, insistimos en que nuestros hijos sean autónomos, que aprendan a gestionarse solos, que "tienen" que ser independientes. Valoramos a las personas que así se muestran, aunque a veces también está bien depender de alguien, ¿si no cómo pediremos ayuda? El secreto estaría en aprender a discriminar cuando sí y cuando no depender, cuando es sano para nosotros y cuando estaremos entrando en conductas como la sumisión, la falta de autoestima, la incapacidad en la toma de decisiones, etc.
Cuando hablamos de perseverancia, consideramos que es una cualidad que nos llevará a conseguir nuestros propósitos, que nos llevará al éxito, que nos ayudará a no desfallecer, aunque ¿qué pasa cuando perdemos?, porque a veces se pierde aunque hayamos perseverado, quizás necesitábamos aprender una lección valiosa para nuestras vidas, o reconocer que el otro lo ha hecho mejor desde la admiración. ¿No sería también positivo ser un buen perdedor?
Respecto a la humildad, a la que asociamos a personas altruistas que se entregan de manera solidaría, a personas que no presumen de sus logros, etc. Me pregunto: ¿qué pasa con la falsa modestia?, o con las conductas de sumisión y obediencia que algunas religiones asocian con la humildad. ¿No sería mejor enseñar a nuestros hijos a ser más generosos, más solidarios y empáticos?
En cuanto a la confianza, por un lado está la que necesitamos para sentir que tenemos todos los recursos para hacer frente a aquello que queremos abordar; por otro, está la confianza que tenemos hacia las demás personas o situaciones, en este caso, si permanecemos demasiado confiados corremos el riesgo de no estar atentos a los avisos que nos llegan con el objetivo de sentir que nos estamos protegiendo. Quizás esté bien tener un poco de malicia/desconfianza hasta obtener toda la información que necesitamos.
¿Cómo encontrar el punto medio?, esta es la pregunta del millón, por favor, si tú ya la has encontrado, ¡compártela!…
Aristóteles decía: “el valor es un punto entre el exceso y el defecto”.