Traduce el Blog

miércoles, 3 de febrero de 2016

Me da mucha vergüenza, ¡qué pensarán de mí!



Los miedos y las dudas que nos producen el “qué dirán de mi” dejan de ser importantes cuando sabes que tú tienes el poder, que tú eres el único que puede elegir como vivir y cómo quieres que sea tú caminar en este paseo que es la vida.
Lo que digan los demás no es transcendente (a no ser que nosotros mismos le demos valor), solo es una mera opinión que el otro tiene de nosotros, está en todo su derecho a opinar lo que quiera y nosotros de elegir si queremos "aceptar ese regalo".

Desde mi seguridad de saber quién soy Yo, podré aceptar lo que puedan decir los demás de mí, respetando su libertad de expresar lo que piensan o sienten; teniendo claro su desconocimiento sobre lo que yo siento, pienso y deseo, pues las personas emitimos nuestras opiniones desde nuestros valores, juicios y particular forma de ver la vida. Somos seres que vivimos en mundos interpretativos diferentes.


¿Desde qué emoción quiero aceptar la crítica?, quizás no nos hemos hecho nunca este planteamiento cuando pensamos lo que van a pensar los demás de nosotros. En este punto, no nos conformamos con nuestros propios pensamientos, sino que, también nos ponemos a pensar lo que otros puedan pensar sobre nosotros, ¿somos masoquistas? Si estoy preocupada, agobiada, ¿como podré centrarme en lo que quiero transmitir si no estoy centrada en mi, estoy en el otro?


Cuando criticamos, primero: solemos llevarlo a la generalización (siempre haces lo mismo, siempre me dices...), y al SER, (eres un egoísta, manipulador, egocéntrico...),  en vez de concretar y llevarnos la crítica al hecho concreto  (en este momento, con este comportamiento, actitud, situación estas siendo egoísta...). En segundo lugar: no nos planteamos que el otro pueda tener razón, no encajamos bien la crítica poniéndonos a la defensiva y cerrando nuestra escucha, ¿te has parado a pensar que esa crítica, reproche, opinión, pueda ser positiva para ti?, quizás te pueda ayudar a darte cuenta de algo que te lleve al aprendizaje, a corregir un error, a ser más justo... Si no es así, (aunque nadie somos inmunes a la crítica y cuando nos sentimos enjuiciados de manera negativa sale rápidamente nuestro ego), podríamos pensar:  está  bien, es tú opinión, la respeto; he intentar extraer de ello algo que nos haga aprender, crecer, re-cuestionarnos... ¿No creéis que sería un pensamiento mucho más enriquecedor y positivo?


Todos estos planteamientos ante la crítica y el qué dirán los demás de mí, no son buenos ni malos, la cuestión sería: son útiles o inútiles, me alejan de las personas o me acercan, me hacen crecer o por el contrario me enganchan a emociones como la rabia, la culpa, el resentimiento. Al final de ese comentario, crítica, opinión, nos podemos preguntar: ¿esto hace que me conozca mejor a mí mismo, que me planteé otras alternativas, me abre posibilidades o me las cierra? No siempre la crítica es destructiva, muchas veces es muy constructiva, depende de la interpretación que queramos darle y de lo que queramos hacer con ella.

Otras veces nos ponemos la tirita antes de tener la herida y vamos por delante preguntándonos ¿qué pensarán de mí si digo o hago tal cosa?  Es esa vergüenza que sentimos, esa sensación de hacer el ridículo, de no estar a la altura, de no ser lo suficientemente bueno. Sentimos que estamos en una posición de desventaja respecto al otro/os. Esto es lo que hay que modificar, pues nos quita naturalidad, autenticidad y nos hace pasar por encima de nuestras necesidades y deseos sintiendo que no valemos, que no nos atreveremos, invadiéndonos pensamientos que nos hacen dudar de nosotros,  entrando en un diálogo interno negativo: "mira que si nos les gusta lo que voy a decir", "y si meto la pata", "van a pensar que no tengo ni idea", "mejor no digas nada...". Nos boicoteamos y nos entra el miedo a qué pensarán de mí, dejando de ser nosotros mismos para pasar a ser lo que otros esperan de nosotros, o simplemente ser un mero espectador y no el protagonista de nuestras vidas.

La autoestima juega aquí un papel importante, pues en realidad ella es ese amigo/a invisible, ese crítico que nos avisa, nos protege, que quiere evitarnos que nos lastimen. Su objetivo es el de ayudarnos. La autoestima es "lo que yo pienso sobre mí mismo"; si me quiero lo suficiente y mi auto concepto es bueno, las opiniones de los demás no me impactarán tanto.

¿Qué pasaría si? te miras, te quieres, te aceptas y no te comparas nunca con nadie. Tú eres un ser único, eso sí, con tus áreas de mejora. Tú brillas, aunque a veces no te lo permitas o no lo quieras ver, a pesar de que otros te lo digan. Todo eso y mucho más eres tú.

Alguien un día me dijo: El amor a ti mismo es lo mejor que te puedes dar, desde ahí podrás construir y crear lo que tú quieras sin que te importe lo que puedan pensar los otros, es tú vida y solo tú tienes el derecho y la capacidad de vivirla a tú manera, no dejes que nadie te quite eso. No subas a nadie en un pedestal para sentirte tu pequeño.

Este  consejo, que me aplico cada día de mi vida para que no se olvide, fué un maravilloso regalo. Gracias.

Espero que te haya aportado algo nuevo.
María Notario
Coach Personal... y mucho más.

viernes, 11 de diciembre de 2015

La negatividad es igual a la falta de ILUSIÓN, el antídoto LA ALEGRÍA

La negatividad es un estado de ánimo que desde el punto de vista emocional nos mete en la tristeza. La persona negativa esta muy centrada en el tipo de pensamientos que hacen que sienta que esta perdiendo algo importante, le cuesta mucho tomar decisiones, tiene muchas dudas, le falta “ilusión”.
La tristeza como emoción desempeña un papel protector, nos está enviando un potente mensaje “párate, cuídate,  busca una solución a tu problema”, ella nos ayuda a superar nuestras pérdidas ¿qué nos sucede cuando no sabemos interpretar el mensaje que nos está enviando?, que la persona siente un gran vacío que no sabe llenar, buscando fuera lo que necesita. Pero ¿cuánto de real es la pérdida?, porque muchas veces somos nosotros mismos los que nos imaginamos “todo lo negativo” sin basamos en hechos concretos que lo avalen, siendo, en este caso, nuestra propia mente la que se sitúa en los peores escenarios sin tener una base real. Estos pensamientos nos alejan de la realidad, en este caso la tristeza esta distorsionada, solo es nuestra personal y negativa forma de ver el mundo que nos rodea.
La tristeza también esta presente en todos nuestros procesos relacionados con la toma de decisiones, aun siendo algo que hayamos elegido libremente, siempre sentimos que estamos perdiendo algo. Por ejemplo cuando llega un bebe a la familia, los padres, a pesar de la alegría que ello supone, sentirán algún tipo de pérdida, económica, de tiempo… O cuando elegimos cambiar de trabajo y el horario es diferente perdiendo más tiempo en el trayecto de camino a casa, o la buena relación que teníamos con los compañeros.

Hasta que punto la persona tiene la capacidad de salir de esa tristeza y pasar a otras emociones más posibilitadoras sin aprender a gestionar dicha emoción.
Como consecuencia de nuestra educación en la que se ha dado más relevancia a la razón, nadie nos ha enseñado como las emociones pueden interferir en nuestros procesos mentales, pero si tenemos en cuenta que somos seres emocionales y todo lo que hacemos/pensamos pasa necesariamente por una emoción y por un juicio que lo sustenta y viceversa, aprender cómo transitar con ellas nos facilitará mucho la vida.
Si alguien tiene el juicio de “no voy a poder”, rápidamente la persona se instalará en la emoción de la tristeza, ¿qué se está perdiendo?, quizás un ascenso, conocer a alguien, aprobar un examen, etc.
Una solución sería compensar con otra emoción más posibilitadora como la alegría, teniendo claro, que desde esa tristeza distorsionada que me hace situarme en el estado de ánimo de la negatividad y me cierra posibilidades, no podré alcanzar mis deseos.

¿Que actitudes/pensamientos nos llevan a la negatividad?, los boicoteos “mejor me quedo como estoy”, las excusas para no avanzar “no tengo tiempo”, buscar el perfeccionismo,  generarnos demasiadas expectativas, vivir en el pasado.
Sin embargo, cuando estamos en contacto con la alegría nos mueve la ilusión, las ganas de mejorar, el entusiasmo, nuestro SER se equilibra. Nadie nos pide que seamos perfectos, que lo hagamos todo deprisa, que seamos los mejores en todo…
Todos tenemos una ilusión, tú también ¡párate y piensa! aunque lo hayas olvidado en pro de la obligación, del deber, de cubrir las expectativas de otros. Para hacerla realidad ser negativo no te ayudará, tus pensamientos cargados de negatividad te bloquean.
El antídoto: “Amate a ti mismo y a tus ilusiones”, y si a alguien no le gusta ¿de quién es el problema? Aliméntate de pensamientos posibilitadores, aunque todo lo te rodee siga igual, (no está en tu mano cambiarlo) desde ese otro lugar tu visión será diferente, cuando somos capaces de ver las cosas de diferente manera “las cosas cambian”.



María Notario
Coach Personal y Grupal
coaching@marianotario.com


viernes, 4 de diciembre de 2015

"La imitación" una sofisticada forma de inteligencia

Hoy me gustaría hablaros de nuestras “neuronas espejo”, ellas están muy relacionadas con nuestros comportamientos empáticos, sociales y de aprendizaje por imitación.

Para mi como Coach, en mis sesiones de coaching personal, es una herramienta  muy útil pues me permite devolverle al Cliente lo que observo a través de mi interpretación, haciéndole de espejo, esto hace que el Cliente/Coachee pueda tomar consciencia de algún comportamiento, estado de ánimo, emoción, etc.

Las neuronas espejo (células cerebrales) se activan desde nuestro nacimiento permitiendo al bebe imitar los movimientos de los adultos, sin ellas el aprendizaje sería imposible.

Pero no solo tienen que ver con el aprendizaje, también nos permiten analizar lo que observamos y darle sentido, el "para qué". Si vemos a alguien que se agacha podemos deducir que se le ha caído algo y lo está recogiendo.

Nuestras neuronas espejo aparte de actuar en el plano motor, también nos ponen en predisposición sintiendo las sensaciones y emociones de los demás. Están muy conectadas con la empatía, lo que nos permite ponernos en lugar del otro. Algunos Neurocientíficos las llaman las “neuronas de la empatía”.

En el campo de la Neurociencia Social las neuronas espejo han supuesto un gran descubrimiento demostrando, una vez más, que somos seres sociales, de ahí ese instinto de ayudar a los demás. Por ejemplo cuando vemos a alguien llorar intentamos consolarle, o cuando vemos que alguien se ha caído, automáticamente y sin pensarlo le ayudamos a levantarse tratándole con compasión. También nos ayudan a imaginar lo que no podemos ver a través de las visualizaciones.

Recientes estudios científicos han demostrado que nuestras neuronas espejo no solo imitan los movimientos sino que también imitan lo que otras personas sienten. Lo podemos ver claramente en el cine, donde a veces nos estremecemos cuando vemos a alguien llorar o enamorarse. Esto también nos sucede cuando estamos leyendo un libro y sentimos lo mismo que el protagonista de la historia.

Nuestras neuronas espejo también nos ayudan a entender el mundo, ellas no descansan nunca, interpretan hasta los más insignificantes gestos o detalles musculares de las personas que nos rodean de forma automática, sirviéndose de toda esa información que le proporciona el rostro humano a nuestro cerebro, para interrelacionarse adecuadamente. 
Toda esta información me lleva a la pregunta ¿de qué manera espejo yo en los demás?, porque los demás no son inmunes a mis neuronas espejo, ni yo a las suyas,  y ... ¿de qué manera decido/puedo yo espejar?, ¿desde que emoción, actitud, estado de ánimo?, ¿puedo ser consciente de ello?, ¿en qué situaciones?

Aquí os dejo estas preguntas, espero que os haya gustado y espero también vuestros comentarios.


Muchas gracias queridos amigos.

lunes, 14 de septiembre de 2015

UN DEPORTE NADA SANO "juzgar, criticar, enjuiciar"


No nos  podemos resistir a la hora de emitir  juicios sobre los  demás,  pero  ¿para qué lo hacemos?, ¿será para aumentar nuestra pobre autoestima? o ¿será nuestro ego que nos antepone y nos hace sentirnos superiores al criticado?

Me pregunto si seríamos capaces de desarrollar un diálogo más justo a la hora de emitir juicios, si seríamos capaces de pararnos un momento y pensar: “no conozco  suficientemente a la persona”, “no sé que le ha pasado en su vida”, “no sé que le ha llevado a tener ese comportamiento”. El resultado es que no sabemos, no tenemos toda la información necesaria para emitir un juicio, ¿te parece justo opinar sobre algo que no sabes?

Cuando estoy emitiendo un juicio negativo sobre alguien, en ese momento hay algo que inevitablemente me separa de él; aunque eso no me hace ser mejor que el otro, puesto que solo es mi personal interpretación sobre él, es mi desconocimiento, mi falta de humildad, de empatía, de respeto …

A veces nos dejamos llevar en una conversación, sale el nombre de alguien y oímos como lo destrozan semánticamente, y ¿que hacemos?, ¡nada!, les seguimos el royo, luego nos justificamos interiormente, ¡yo no dije nada!…

Te propongo que empieces a cambiar esos pensamientos y abras la mente a otro tipo de conductas, más desde “tender puentes”, dejando de sentirnos superiores, simplemente ser un poco más “humanos”, más empáticos. A fin de cuentas ¿qué te aporta?. Estar demasiado en el otro es dejar de estar en nosotros, en lo que pensamos, sentimos y hacemos, ¿qué te está pasando si tu prioridad es el otro? Querido lector/a eso que tanto te molesta en el otro también lo tienes tú, si te paras y piensas también en algún momento lo has sacado. 

Te invito a que toda esa energía desperdiciada en la crítica que no resuelve nada, te la dediques a ti, a poner foco en ti; y cuando observes que estás juzgando, párate un momento y pregúntate ¿qué es lo que estoy haciendo?, ¿qué me aporta bueno a mi vida?, ¿me acerca o me aleja de las personas?

Detrás de la crítica y el juzgar a otros ¿qué hay?, ¿te lo has preguntado alguna vez?,  a mi se me ocurre que:  a veces hay mucho dolor, nos tomamos las cosas de manera muy personal, nos ponemos a la defensiva y nos alivia criticar al otro “no tiene ni idea”, “esté no se entera”… ¿a qué personas vemos reflejadas en eso que tanto criticamos?, ¿por qué determinados comportamientos nos rechinan tanto?, ¿a quien nos recuerdan?, ¿dónde lo hemos visto antes? Aquí podrían estar las claves.

En colación a lo que estamos comentando, me gustaría compartir con vosotros un caso que tuve en una de mis sesiones de coaching. Un cliente me decía sobre su hijo: “Es muy mal estudiante”, “ya no se que hacer con él”,  “es muy vago”, “con todo lo que le damos y no sabe valorarlo”, “si yo hubiera tenido las mismas oportunidades sería alguien en la vida”.  ¡Fijaros que cantidad de juicios negativos!. A lo largo del proceso de Coaching, el cliente se dio cuenta, de que él se veía reflejado en su hijo. Su hijo estaba percibiendo ese rechazo hacia él, haciendo que su conducta fuera más resistente a todo lo que él le decía. El cliente aprendió a comunicarse de una manera diferente con su hijo, a ser más cariñoso, comunicativo y a alimentarse de juicios positivos hacia él. La respuesta fue sorprendente, el niño mejoró notablemente en los estudios.

Tanto si la persona te importa como si no, enjuiciar y criticar solo te llevará a malgastar miserablemente tu tiempo, seguro que encuentras otros temas de conversación más ecológicos e interesantes para tu aprendizaje. Si somos capaces de cambiar esa critica negativa por “todos aprendemos de todos”, ¿crees que tu vida sería un poco más rica?

Espero que cuando empieces nuevamente a criticar/enjuiciar puedas pararte y reflexionar viendo un poco más allá. Si ves algo, genial, ¡trabájalo!, te hará ser más consciente de tu realidad y de tus áreas de mejora.

Como siempre, daros las gracias por escucharme a través de este blog, mi intención compartir y aprender también de vosotros, por favor, me encantarán vuestros comentarios.