Los miedos y las dudas que nos producen el “qué dirán de mi” dejan de ser importantes cuando sabes que tú tienes el poder, que tú eres el único que puede elegir como vivir y cómo quieres que sea tú caminar en este paseo que es la vida.
Lo que digan los demás no es transcendente (a no ser que nosotros mismos le demos valor), solo es una mera opinión que el otro tiene de nosotros, está en todo su derecho a opinar lo que quiera y nosotros de elegir si queremos "aceptar ese regalo".
Desde mi seguridad de saber quién soy Yo, podré aceptar lo que puedan decir los demás de mí, respetando su libertad de expresar lo que piensan o sienten; teniendo claro su desconocimiento sobre lo que yo siento, pienso y deseo, pues las personas emitimos nuestras opiniones desde nuestros valores, juicios y particular forma de ver la vida. Somos seres que vivimos en mundos interpretativos diferentes.
¿Desde qué emoción quiero aceptar la crítica?, quizás no nos hemos hecho nunca este planteamiento cuando pensamos lo que van a pensar los demás de nosotros. En este punto, no nos conformamos con nuestros propios pensamientos, sino que, también nos ponemos a pensar lo que otros puedan pensar sobre nosotros, ¿somos masoquistas? Si estoy preocupada, agobiada, ¿como podré centrarme en lo que quiero transmitir si no estoy centrada en mi, estoy en el otro?
Cuando criticamos, primero: solemos llevarlo a la generalización (siempre haces lo mismo, siempre me dices...), y al SER, (eres un egoísta, manipulador, egocéntrico...), en vez de concretar y llevarnos la crítica al hecho concreto (en este momento, con este comportamiento, actitud, situación estas siendo egoísta...). En segundo lugar: no nos planteamos que el otro pueda tener razón, no encajamos bien la crítica poniéndonos a la defensiva y cerrando nuestra escucha, ¿te has parado a pensar que esa crítica, reproche, opinión, pueda ser positiva para ti?, quizás te pueda ayudar a darte cuenta de algo que te lleve al aprendizaje, a corregir un error, a ser más justo... Si no es así, (aunque nadie somos inmunes a la crítica y cuando nos sentimos enjuiciados de manera negativa sale rápidamente nuestro ego), podríamos pensar: está bien, es tú opinión, la respeto; he intentar extraer de ello algo que nos haga aprender, crecer, re-cuestionarnos... ¿No creéis que sería un pensamiento mucho más enriquecedor y positivo?
Todos estos planteamientos ante la crítica y el qué dirán los demás de mí, no son buenos ni malos, la cuestión sería: son útiles o inútiles, me alejan de las personas o me acercan, me hacen crecer o por el contrario me enganchan a emociones como la rabia, la culpa, el resentimiento. Al final de ese comentario, crítica, opinión, nos podemos preguntar: ¿esto hace que me conozca mejor a mí mismo, que me planteé otras alternativas, me abre posibilidades o me las cierra? No siempre la crítica es destructiva, muchas veces es muy constructiva, depende de la interpretación que queramos darle y de lo que queramos hacer con ella.
Otras veces nos ponemos la tirita antes de tener la herida y vamos por delante preguntándonos ¿qué pensarán de mí si digo o hago tal cosa? Es esa vergüenza que sentimos, esa sensación de hacer el ridículo, de no estar a la altura, de no ser lo suficientemente bueno. Sentimos que estamos en una posición de desventaja respecto al otro/os. Esto es lo que hay que modificar, pues nos quita naturalidad, autenticidad y nos hace pasar por encima de nuestras necesidades y deseos sintiendo que no valemos, que no nos atreveremos, invadiéndonos pensamientos que nos hacen dudar de nosotros, entrando en un diálogo interno negativo: "mira que si nos les gusta lo que voy a decir", "y si meto la pata", "van a pensar que no tengo ni idea", "mejor no digas nada...". Nos boicoteamos y nos entra el miedo a qué pensarán de mí, dejando de ser nosotros mismos para pasar a ser lo que otros esperan de nosotros, o simplemente ser un mero espectador y no el protagonista de nuestras vidas.
La autoestima juega aquí un papel importante, pues en realidad ella es ese amigo/a invisible, ese crítico que nos avisa, nos protege, que quiere evitarnos que nos lastimen. Su objetivo es el de ayudarnos. La autoestima es "lo que yo pienso sobre mí mismo"; si me quiero lo suficiente y mi auto concepto es bueno, las opiniones de los demás no me impactarán tanto.
¿Qué pasaría si? te miras, te quieres, te aceptas y no te comparas nunca con nadie. Tú eres un ser único, eso sí, con tus áreas de mejora. Tú brillas, aunque a veces no te lo permitas o no lo quieras ver, a pesar de que otros te lo digan. Todo eso y mucho más eres tú.
Alguien un día me dijo: El amor a ti mismo es lo mejor que te puedes dar, desde ahí podrás construir y crear lo que tú quieras sin que te importe lo que puedan pensar los otros, es tú vida y solo tú tienes el derecho y la capacidad de vivirla a tú manera, no dejes que nadie te quite eso. No subas a nadie en un pedestal para sentirte tu pequeño.
Este consejo, que me aplico cada día de mi vida para que no se olvide, fué un maravilloso regalo. Gracias.
Espero que te haya aportado algo nuevo.
María Notario
No hay comentarios:
Publicar un comentario